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jueves, 20 de febrero de 2014

¿Dónde pasarás LA ETERNIDAD?



En un programa de televisión de medianoche se le preguntó a un dramaturgo si le preocupaba ganar mucho dinero.  La concurrencia en el estudio calló en silencio sepulcral cuando contestó: “No…lo que sí me preocupa es el temor de la muerte.”

Los más de nosotros, como los presentes en aquel estudio, estamos demasiado incómodos con la muerte para pensar con claridad acerca de nuestro propio futuro eterno.  Pero es un hecho que un día moriremos tú y yo.  Podemos vivir atemorizados por lo desconocido o tomar un momento para considerar la enseñanza bíblica sobre la eternidad…pudiera ser el momento más importante de tu vida.

Antes de continuar, permíteme hacerte una pregunta sencilla que te ayudará enfrentar el asunto: Si murieras esta noche, ¿dónde pasarías la eternidad?

La mayoría de la gente, cuando se le hace esa pregunta, dice algo semejante a… “He llevado una vida bastante buena.  Espero ir al cielo.”  Pero no tienen plena seguridad.  ¿Por qué están dispuestos a arriesgar su futuro en pensamientos ilusorios cuando la Biblia les dice cómo pueden saber con toda seguridad a dónde irán después de morir?  Quizá sea porque es tan humillante encarar el hecho que somos pecadores y necesitamos la salvación.  La Biblia dice que todos están privados de la gloria de Dios (Romanos 3:23).  En nuestro estado natural ninguno de nosotros es lo suficientemente puro para entrar al cielo; necesitamos el perdón divino antes de poder entrar en su presencia.

La entrada al cielo no depende de lo que nosotros hemos hecho, sino de lo que Dios ha hecho por nosotros por la obra de Jesucristo.  La Biblia dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios” (Juan 3:36).  Es por eso que Dios envió a su Hijo para sufrir el castigo de nuestros pecados, a fin de que no pasemos la eternidad en el infierno separado de él.  “En que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).  Él tomó nuestro lugar porque quiso hacerlo y tres días más tarde resucitó de entre los muertos. 

Ahora, permíteme hacerte la misma pregunta por segunda vez: Si murieras esta noche, ¿dónde pasarías la eternidad?  ¿Estás dispuesto a presentarte ante Dios con Cristo como tu Salvador o prefieres enfrentarle con todo tu pecado?  La elección es tuya.

Si escoges el camino divino, puedes decírtelo en palabras como las que siguen: “Señor, rechazo todos mis intentos de ser lo suficientemente bueno.  Acepto tu oferta del perdón y salvación.  Te doy gracias por que Cristo murió por mí para que ahora yo pueda vivir una vida cambiada y en el futuro pasar la eternidad contigo.”

La persona que de veras confía que Cristo es el único camino a Dios tiene esta seguridad de labios de Cristo mismo: “Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida” (Juan 5:24).  ¡Espero que recibas su oferta tan maravillosa!

jueves, 9 de enero de 2014

¿Qué es el Ser Humano?


 
Sería bueno preguntarse ¿qué ha hecho el ser humano para merecer la misericordia de Dios?, aparte de desobedecer su palabra, el ser humano no ha hecho nada para alcanzar la misericordia de Dios.
Pensemos en cómo a menudo pecamos contra Dios y, aun así, tenemos el beneficio de su misericordia y podemos contar con su gracia.

Pero, ¿cómo nos sentimos cuando alguien importante nos toma en cuenta? ¿Y más aún si no lo merecemos?

          2 Samuel 9: 5-8

5  Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.

6  Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.

7  Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.

8  Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

Pongamos atención al versículo ocho en donde la pregunta en sí no es lo importante, sino, el sentimiento que esta envuelve por reconocer que la bondad que le ha sido entregada no es merecida.

Pero no podemos concluir ahí, veamos una situación parecida con el mismo rey David:

          Salmo 8:4 
          Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Al momento de que David elaborara esta adoración a Dios, ya David contaba con muchos méritos delante de los hombres, los cuales pudieran hacer que cualquiera se vanaglorie de ellos e intente creer que sí es merecedor de la atención de Dios y de su favor, cuidémonos de esto.

Aunque suene un poco fuerte debemos recordar la soberanía de Dios y que Dios siempre tiene el control de lo que pasa, por esta razón el reconocer que sólo somos vasos que Dios utiliza seria una mejor postura.

La pregunta ¿Qué es el hombre?  También la podríamos formular : ¿quién soy yo?,  o ¿qué he hecho para merecer la misericordia de Dios y su favor -  a caso no he pecado lo suficiente como para que Dios se aparte de mí y me entregue a mi pecado?

Pero como no es así, podemos encontrar la respuesta a estas preguntas en la primera página de la Biblia, en la creación podemos ver que Dios creó todo con un objetivo muy claro y para esto todo fue creado con cierto orden.

1er día:   La Luz (Gn. 1:3-5)
2do día:  El Cielo (Gn. 1:6-8)
3er día:   Los mares y la tierra seca, plantas y árboles
                (Gn.1: 9-13)
4to día:   El sol, la luna y las estrellas (Gn. 1: 14-19)
5to día:   Los peces y las aves (Gn. 1:20-23)
6to día:   Los animales de la tierra y finalmente al hombre
                (Gn. 1:24-31)

Podemos ver que Dios preparó toda la creación para recibir al hombre,  para que de esta manera cualquier necesidad del hombre pudiera suplirse.

Incluso en la misma creación podemos ver el valor del hombre para Dios, pues no fue creado de la manera que se crearon todas las cosas.  Claro que Dios tiene el poder para crear al hombre con tan solo decir: ¨sea el hombre¨ pero Dios optó por crear al hombre de una manera especial al involucrar todo su ser en esta creación (Gn. 2:7), podemos apreciar que Dios puso de El en nosotros.

En conclusión, el ser humano es para Dios la creación más amada, tanto así que dió a su Hijo unigénito para que seamos salvos.


Artículo de: Rosmil Jiménez

lunes, 16 de diciembre de 2013

Fotos Culto Especial de Navidad 2013



El Culto Especial con Motivo de la Natividad del Señor Jesucristo contó con la participación especial de niños de nuestra iglesia y del Ministerio Miancerg de los Cerros de Guaricanos, el testimonio de Enrique y Carelys (hermanos venezolanos), entre otras participaciones.  

Agradecemos a Dios por las bendiciones que nos permitió disfrutar en este culto en el que celebramos que Jesucristo vino a este mundo con el propósito de salvarnos.

viernes, 29 de noviembre de 2013

PERDONAR: ¡¡SI SE PUEDE!!







Siendo seres humanos en interacción con otros, estamos constantemente expuestos a recibir ofensas y a ofender. Dios está consciente de esta situación y no descarta que suceda aun  entre creyentes, familiares y seres queridos. La verdad es que en esos medios es que más suele ocurrir. Por eso la Palabra de Dios nos guía a perdonar y pedir perdón, y nos insta a amar, pues el amor es el único medio de olvidar ofensas y sanar heridas.                 

Debe ser incómodo estar sentado en el mismo banco o la misma fila en el templo, cerca de alguien con quien tenemos alguna “diferencia” (para no usar un término muy fuerte), o quizá sea preferible decirlo con  más precisión, una enemistad o un problema de ofensas. Es difícil ser objetivos al pensar de nosotros mismos en ese aspecto, (la culpa no fue nuestra, sino del otro, yo estoy bien con Dios, y él fue quien me hirió, quien me ofendió, quien conspiró contra mi). 

Dar el primer paso hacia la reconciliación es quizás la parte más dura para resolver el problema, aunque sea usted el agraviado y no el otro. Si hemos ofendido a algún hermano, es doloroso pero es necesario dejar a un lado  el orgullo y buscar el perdón de la otra persona.

Si no lo ha experimentado, créame que en la reconciliación hay una descarga deliciosa de paz y purificación de la conciencia que nos hace ver cuán amargo y corrosivo es para el espíritu guardar rencores e iras contra nuestros hermanos.  

 Alguien dijo: “Perdonar es poner en libertad a un prisionero, y descubrir que el prisionero… eres Tú”

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡Hasta Luego, Preocupación!





 
¡Hasta Luego, Preocupación!


Breve Reflexión en base a Mateo 6:25-34


Mateo 6:25  Por tanto os digo:  No os afanéis por vuestra vida,  qué habéis de comer o qué habéis de beber;  ni por vuestro cuerpo,  qué habéis de vestir.  ¿No es la vida más que el alimento,  y el cuerpo más que el vestido?
Mt. 6:26  Mirad las aves del cielo,  que no siembran,  ni siegan,  ni recogen en graneros;  y vuestro Padre celestial las alimenta.  ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mt. 6:27¿Y quién de vosotros podrá,  por mucho que se afane,  añadir a su estatura un codo?
Mat 6:28 Y por el vestido,  ¿por qué os afanáis?  Considerad los lirios del campo,  cómo crecen:  no trabajan ni hilan;
Mt. 6:29 pero os digo,  que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
Mt. 6:30 Y si la hierba del campo que hoy es,  y mañana se echa en el horno,  Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros,  hombres de poca fe?
Mt. 6:31 No os afanéis,  pues,  diciendo:  ¿Qué comeremos,  o qué beberemos,  o qué vestiremos?
Mt. 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mt. 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas.
Mt. 6:34 Así que,  no os afanéis por el día de mañana,  porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Los que no conocen a Dios (los paganos) corren día tras día detrás de lo que nuestro Padre Celestial sabe que sus hijos necesitamos (vs. 32).  A fin de cuentas depende de Dios el que tengamos provisión para nuestras necesidades. Esto no quita que seamos diligentes y esforzados por hacer nuestra parte en proveer para los nuestros, sino que necesitamos un cambio de enfoque para tener más confianza y dependencia en Dios, ya que al preocuparnos estamos reflejando que no creemos que Dios tiene cuidado de nosotros.

No debemos preocuparnos por nuestra comida, bebida o ropa (vs. 25).  Estas necesidades elementales nuestras Dios las tiene presente, y El cuida de las aves del cielo que valen menos que nosotros (vs. 26).  

Al fin y al cabo la preocupación no mejora nuestra condición ni nuestras vidas (vs. 27).

Dios cuidad aún de los elementos más pequeños y frágiles de su creación, y a diario les provee lo que necesitan (vss. 28-29).  ¿Por qué no podemos confiar en que también El nos cuidará? 

El reino de Dios y su justicia deben estar en primer lugar en nuestras vidas (vs. 33).  Todas estas cosas por las que el mundo se afana nos vendrán por añadidura cuando nuestras prioridades son correctas.

(vs. 34) El preocuparse por el mañana es algo innecesario.  El mañana traerá sus propias preocupaciones y males.

Decidamos hoy buscar el reino de Dios y su justicia, ya que Dios tiene cuidado de nosotros y aunque seamos diligentes y esforzados dejemos a un lado la preocupación y ansiedad por las necesidades del mañana.