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jueves, 14 de mayo de 2009

SOBRAS


Por Marina Thompson (Yes, my sister)


Lectura: Proverbios 3: 5-10

“Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos”. Prov. 3:9


Hace unos años murió nuestro querido cachorro Ponkie; fue una pérdida tan dolorosa para mis niños y para mí, que decidí, nunca encariñarme así con ningún otro animal, pasados algunos meses nos fue regalado otro perro de una edad similar al que perdimos, con este mi esposo es el responsable de alimentarlo, él le compra algunas tortas para que desayune y reúne las sobras de nuestros alimentos para llevarle que comer; el perrito se siente muy feliz cuando le llevan sus sobras pues al fin y al cabo es un perro, y para él solo es comida. Pero ¿Cómo se sentiría una visita especial que llegue a nuestro hogar, si ve que es dejado de último a la hora de comer y que lo que se prepara para brindarle son las sobras? ¿Cómo te sentirías tú, en una situación similar?

Pensando en estas cosas, muchas veces me he preguntado, ¿Cómo ha de sentirse Dios, el Rey de Reyes y Señor de Señores cuando solo recibe las sobras de nuestro tiempo, dinero o talentos?

El sabio Salomón, nos exhorta a reconocer a Dios en todos nuestros caminos, a honrarle con nuestros bienes y añade, que lo hagamos con las primicias.El reconocer y honrar al Señor deja fuera esa actitud de tener las cosas de Dios en un tercer o cuarto plano, ese reconocer y honrar al Señor nos capacita para hacer por las cosas de él, el mismo esfuerzo y sacrificio que hacemos para nuestros empleos, estudios y pasatiempos, nos capacita para romper excusas y pretextos que nos impiden tener al Señor reinando en nuestros corazones.Ese reconocer y honrar al Señor, nos permite darle siempre las primicias.


Honrar al Señor es tenerle en primer lugar.

lunes, 11 de mayo de 2009

EL HORNO DE LA AFLICCIÓN


por el Hermano Pablo

Un Mensaje a la conciencia

Eran seis hombres, los seis dominicanos, que querían escapar del horno de la aflicción. No tenían trabajo. No tenían dinero. No tenían esperanzas. Así que se metieron dentro de un cajón de mercancías de un barco que partía de Santo Domingo hacia Miami, Florida.
Esperaban llegar en menos de veinticuatro horas. Pero tardaron tres días. La temperatura dentro del cajón subió y subió hasta llegar a 54 grados centígrados. Cuatro de los hombres murieron de deshidratación. Pero Daniel Fernández, de diecinueve años de edad, y su amigo Raúl Mesa, de veinticuatro, sobrevivieron.
En medio de ese infernal horno le habían rogado a Dios: «Por favor, Señor, ¡ayúdanos a sobrevivir! ¡No nos dejes morir así!»
¡Cuántos no serán los dramas que ocurren a diario en las diversas fronteras de este mundo! Son los dramas de personas que a toda costa desean salir de su condición precaria debido a la pobreza y el desempleo, y pagan grandes sumas de dinero, dinero que difícilmente consiguen, para que los introduzcan ilegalmente a lo que ellos piensan es la tierra de promisión. Esos jóvenes dominicanos vivieron ese drama.
La frase «el horno de la aflicción» es una frase bíblica (Isaías 48:10) que describe a cabalidad la aflicción de los israelitas durante cuatrocientos años de servicio forzado al faraón de Egipto, y la que pasaron los tres jóvenes hebreos, en tiempos del rey Nabucodonosor, al ser arrojados a un horno en llamas, del cual salieron sin la más mínima quemadura.
Hoy usamos esa frase para denotar algún problema muy serio por el cual estamos pasando, o alguna enfermedad aguda que nos ha atacado, o algún dolor familiar muy grande que nos hace llorar. ¿Qué hacer cuando nos encontramos en tales hornos?
Cuando todo recurso humano ha fallado, siempre está Dios. Y Dios contesta el clamor del necesitado en dos formas. Por una parte, trae el socorro oportuno y libra del horno de la muerte al necesitado. Y por otra, le da al necesitado fe y seguridad de que, estando Dios a cargo del problema, todo va a salir bien. Esta no es siempre una solución inmediata al problema específico que nos acosa. Es más bien una chispa de paz, de tranquilidad, de seguridad, de que Dios, a la larga, nos hará triunfar. La promesa es que «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (Romanos 10:13). Basta con pedir, creer y recibir. Cristo siempre acude al clamor sincero del necesitado.
http://www.conciencia.net/

viernes, 8 de mayo de 2009

JUGANDO A LAS ESCONDIDAS

Por Marina Thompson,
Alimento para el Alma 2006

LECTURA: GENESIS 19:15-26

Entonces la mujer de Lot miró atrás a espaldas de él y se volvió estatua de sal” Génesis 19:26


Uno de los juegos favoritos de los niños alrededor de todo el mundo es
'' Las escondidas''. La escritora Adrianne Lange en su obra, ''El manual de la súper mamá'' afirma que las escondidas es uno de los juegos predilectos de los niños en sus primeros años de vida.

Como madre he tenido la oportunidad de compartir muchas veces este emocionante juego con mis niños, pero ellos siempre van en desventaja, pues los lugares que escogen para ocultarse son muy predecibles.

En el pasaje leído vemos, el triste desenlace de una acción parecida al juego del que hablamos; una persona que quiso hacer a espaldas de su compañero algo que Dios expresamente había prohibido.
Hay muchos creyentes con tendencias similares, varían su conducta dependiendo del lugar o de la presencia o ausencia de determinadas personas; sus padres, jefes, lideres de la iglesia etc., esto es un claro reflejo de falta de integridad y de sinceridad. Todo lo que hacemos debemos hacerlo para el Señor, reconociendo que con el ''no se puede jugar a las escondidas'', todoaquello que ha de hacerse en secreto, por ser algo dudoso o incorrecto, va a ser revelado por el señor y quizás más pronto de lo que pensamos. La mujer de Lot solo pensó que él no estaba viendo, pero olvido que Dios ve, y que es
a Dios a quien debemos temer y obedecer.

¿A donde huiré de tu espíritu y a donde me esconderé de tu presencia? Salmo 139:6


domingo, 3 de mayo de 2009

¿NUESTRA IGLESIA HA DE CRECER?


" Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo." Hechos 9: 31


¡Nuestra iglesia ha de crecer! cantamos muy alegres de vez en cuando en nuestros templos. Volteemos la moneda y veamos estas estadísticas que asustan: Cada año nacen 156 millones de seres humanos y cada año nacen de nuevo en Cristo, 7 millones de personas. ¿Estamos felices con esta cifra? ¿Cuántas almas más podríamos alcanzar para acortar esa enorme diferencia?Los creyentes deberíamos estar preocupados por el crecimiento de la iglesia, y de hecho, en esta época como nunca antes hay tendencias muy fuertes al respecto, al grado que a veces se promueve un evangelio "light" en el que muchos fundamentos bíblicos no son tomados en cuenta.Soy de los que creen que hay que usar todas las herramientas legitimas disponibles para ganar a mayor número de almas en menos tiempo. Sin embargo a la vez estoy clara que el crecimiento de la iglesia debe ser proporcional en términos de cantidad y calidad. Por tanto el evangelismo y el discipulado no pueden ser tareas al vapor ni automatizadas.Muchos estudiosos encuentran en el libro de los hechos incuestionables fundamentos para el crecimiento de la iglesia. Si bien la multiplicación de los creyentes en los primeros días de la iglesia se puede considerar un hecho extraordinario, no es menos cierto que los principios sobre los cuales esto ocurrió son nuestro modelo para hoy día.

En un único verso hoy encontramos al menos cuatro cosas: Paz (Los países que no la tienen pueden apreciar cuánto esto obstaculiza la obra de Dios), edificación (por la enseñanza de la doctrina), temor del Señor (que se evidencia en un cambio de vida) y la presencia del Espíritu Santo (quien convence de pecado, justicia y juicio). He aquí 4 factores que hoy podemos considerar claves para el desarrollo de nuestros esfuerzos evangelísticos y nunca olvidemos que es Dios quien da el crecimiento.


Procuremos ganar más almas en menos tiempo. G.T.

viernes, 1 de mayo de 2009

TIEMPO Y ESPACIO

(Tomado del Aposento Alto)

Léase Rut 2.1-13

Cuando recojas la cosecha de tu campo y olvides una gavilla, no vuelvas por ella. . .déjalas para el inmigrante, el huérfano y la viuda.-Deuteronomio 24.1921 (NVI)


CUANDO Rut y Noemí se hallaron viudas, desamparadas y sufriendo hambre; se sustentaron recogiendo espigas en los campos de Booz. Siguiendo las instrucciones de Deuteronomio, Booz dejaba espigas en su campo e invitaba a los segadores con esta bendición: «¡Que el Señor esté con ustedes».
¿Qué me dice este pasaje sobre la generosidad, sobre dejar algo para quienes están necesitados? No tengo un campo o una viña, pero tengo un calendario. ¿Puedo aprender a dejar tiempo para ayudar a quienes necesitan alimentos o albergue u otro tipo de obsequio piadoso que pueda ofrecer?
El dejar un tiempo sin comprometer me libera de preocuparme sobre dónde es el próximo lugar en el que debo estar. El dejar tiempo libre me permite ser interrumpida si un amigo necesita ser escuchado o si un vecino necesita comida. El dejar espacio en mi agenda me concede tiempo para cambiar mi ritmo de vida y pensar en otras personas; y para pensar en la gracia de Dios ofrecida por mí y en las formas en que puedo ofrecer esa gracia a otras personas.


Sa. Amy Fryar Kennedy (Michigan, EUA)

Oración:
Oh Dios, siempre tienes tiempo para nosotros. Permite que nosotros separemos tiempo para otras personas. Amén.

PENSAMIENTO PARA EL DÍA

Cuando estamos afanados, perdemos oportunidades para servir.

OREMOS:
Por quienes tienen vidas muy ocupadas
.

jueves, 30 de abril de 2009

La fidelidad del padre


(Tomado de Nuestro Pan Diario)

LEA: Salmo 107:1-16

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias... grande es tu fidelidad. —Lamentaciones 3:22-23
Hudson Taylor, el humilde siervo de Dios que trabajó en China, demostró una extraordinaria confianza en la fidelidad de Dios. En su diario escribió:
«Nuestro Padre celestial tiene mucha experiencia. Sabe muy bien que Sus hijos despiertan con buen apetito cada mañana… mantuvo a tres millones de israelitas en el desierto por cuarenta años. No esperamos que envíe tres millones de misioneros a la China; pero, si lo hiciera, tendría recursos suficientes para mantenerlos a todos… dependamos del hecho de que la obra de Dios hecha a la manera de Dios jamás carecerá de la provisión de Dios».
Puede que estemos débiles y cansados, pero nuestro Padre celestial es todopoderoso. Puede que nuestros sentimientos fluctúen, pero Él es inmutable. Incluso la creación misma es una prueba de Su firmeza. Esa es la razón por la que podemos cantar estas palabras de un himno de Thomas Chisholm: «La noche oscura, el sol y la luna, las estaciones del año también, unen su canto cual fieles criaturas, porque eres bueno, por siempre eres fiel».
¡Cómo nos anima a vivir para Él! Nuestra fuerza para el presente y nuestra esperanza para el futuro no se basan en la estabilidad de nuestra propia perseverancia sino en la fidelidad de Dios.
No importa cuál sea nuestra necesidad, podemos contar con la fidelidad del Padre. —PVG